Los Cuatro Pilares de la Rueda Medicinal Maestra ®

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PINTURA DE LYNN BERRYHILL

Las enseñanzas de Los Cuatro Caminos están basadas en una cosmovisión ancestral chamánica con apertura al conocimiento más progresivo que existe hoy en las distintas áreas de la ciencia.

El programa Rueda Medicinal® Maestra está firmemente anclado en las cuatro direcciones cardinales de la Tierra y la sabiduría antigua de sus pueblos.  Pero además, tiene cuatro pilares que la sujetan con solidez mientras adquiere dimensión hacia el cielo.

Estos cuatro pilares son:

1) Un cuerpo completo de enseñanzas milenarias que no caducan con el tiempo sino que se hacen más ricas a medida que uno profundiza en ellas. Estas enseñanzas nos dan una perspectiva del ser humano y de su relación con el cosmos.

2) Una filosofía práctica de sanación que incluye cuatro técnicas maestras:

            * El proceso de Iluminación ~ borra huellas kármicas del pasado.

            * La Extracción ~ nos libera de energías intrusas.

            * La Recuperación de Alma ~ nos devuelve nuestra vitalidad  y pasión.

            * El Gran Rito de la Muerte ~ nos libera de nuestro pasado y sus ataduras, y nos despierta la conexión con nuestro destino más luminoso.

3) Ritos iniciáticos que nos conectan a linajes de hombres y mujeres medicina del pasado, presente, y futuro.  Este cuerpo de diez iniciaciones se llama Munay-Ki en lengua Quecha. Uno ya no está solo sino que trabaja con poderosos y sabios linajes.

4) Dieciséis prácticas que nos permiten integrar y sujetar el conocimiento con consciencia y naturalidad.

Los chamanes de alto nivel dicen que uno no solo invoca al espacio sagrado sino que debe aspirar a convertirse en espacio sagrado. Al circular por la Rueda Medicinal Maestra uno se convierte en una fuente clara y dinámica dónde convergen naturalmente las energías del cielo, de la Tierra, y de sus cuatro direcciones.

Vivir en Ayni

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En los Andes y valles de tradición quechua, la salud y el bienestar de una persona o pueblo está íntimamente ligado a su sentir, pensar, y actuar en relación a los demás y a la Tierra.

Cuando una persona es bondadosa en su corazón, en su mente, y en su trabajo, esa persona está en AYNI con el mundo, y la vida lo reconoce dándole vigor y prosperidad.

Ayni significa reciprocidad: así como uno entrega uno recibe. Pero ojo que aquí existe una sutileza muy poderosa porque un corazón no es puro cuando entrega pensando en lo que va a recibir de vuelta. Es en la ayuda y devoción desinteresada e incondicional que uno acumula salud y solvencia espiritual .

 En nuestra cultura materialista e individualista operamos de manera contraria al Ayni; siempre se trata de “mi” y de lo que yo voy a recibir. Cuando entrego estoy contabilizando cuidadosamente cuánto estoy dando para luego cobrarlo.

 No se trata de convertirse en un mártir que da de su propia sangre y por lo mismo se siente más santo. Simplemente uno ayuda cuando sabe que tiene que ayudar y confía en que cuando uno este en necesidad la vida le va a retribuir.

 La imagen de un río que fluye nos ayuda a entender esto. Uno deja que su ayuda fluya hacia delante sin esperar ser nutrido por quienes uno ha ayudado sino que la ayuda vendrá desde dónde tenga que fluir al momento de necesitarla.  Es así que uno cultiva la entrega incondicional y la confianza en la vida.

 En los pueblos quechua también se práctica el AYNI  haciendo ofrendas a la Pachamama o madre Tierra, al Inti o padre Sol, y a las demás fuerzas de la naturaleza que nos proveen la vida. Se les agradece por este cuerpo y todo lo que lo sustenta para que nuestra alma pueda tener esta experiencia de vida.

 Practiquemos el Ayni, la bondad sin miedo ni recelo, y también dejemos que la abundancia fluya hacia nosotros. A medida que sanamos nuestro egoísmo, desde lo más profundo nace un sentimiento de prosperidad que más luego que tarde el Universo nos refleja con creces.

 Aho!

 Marcela Lobos

Somos hijos de la Inquisición?

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Hace un par de años escuché a una amiga chamana tolteca decirle a un grupo de estudiantes: “Somos los hijos de la Inquisición! Quinientos años de tortura, castigo, y matanza a quienes tenían el conocimiento y la sabiduría para sanar y ser autosuficiente”.  En ese momento los pelos de mis brazos se erizaron reconociendo el poder de la verdad en sus palabras.

Decidí entonces informarme en detalle sobre los hechos, y a observar de manera consciente los perjudiciales efectos de tal Institución en nuestra cultura occidental.

 En el año 1231 el Papa Gregorio IX estableció  la Inquisición  para la captura y juicio de “herejes” y disidentes. Aun cuando la Iglesia Católica Romana fue la creadora de esta plataforma de persecución, en ningún caso fue la única. Con entusiasmo siguieron su modelo las Iglesias protestantes incluyendo a  luteranos, calvinistas, y anglicanos.

 Ninguna de estas persecuciones hubiera sido posible sin el permiso y cooperación de los gobiernos seculares. Las autoridades de la Iglesia y el Estado se confundían en una sola y el ciudadano tenía que seguir la religión del rey. En muchas ocasiones un delito en el campo religioso era considerado como atentatorio contra la autoridad civil.

El clérigo educaba a los monarcas o jefes de gobierno en los motivos de la persecución y en los métodos de hostigamiento que iban desde la tortura a la muerte.

 En un comienzo se persiguieron a “herejes” tales como los cátaros en el Sur de Francia y los valdenses en el Norte de Italia, pero pronto también se acosó al clérigo del antiguo culto a la Diosa tildándolos de hechiceros o brujas.

Por trescientos años, entre 1450 y 1750, existió la “cacería de brujas” en un 90% en contra de mujeres y el resto hombres. Se persiguieron a curanderos y curanderas, parteras y medicas, sacerdotisas y pitonisas. Pero también se aprovechó de acusar de hechicero o bruja a toda persona quien airara a la Iglesia.

 Hoy en día en nuestra cultura sentimos un fuerte llamado a recuperar nuestra sabiduría natural y ancestral, y a su vez sentimos una fuerte resistencia o miedo oculto a “empoderarnos”. Cuando nos enfermamos vamos al doctor; cuando  queremos una vida con más sentido espiritual vamos a la Iglesia; y a su vez permitimos que nuestros gobiernos tomen decisiones tóxicas para nosotros o el medio ambiente.

 Es hora de despertarnos y cuidar y reclamar lo que nos pertenece!

Todos los seres humanos somos indígenas y aborígenes de la Tierra, y tenemos no solo el derecho sino que la obligación de recordar la sabiduría y la medicina de nuestros ancestros y de nuestra Madre.

A su vez, todos somos hijos del mismo Espíritu o fuente de consciencia, y podemos aprender a mantener un altar y rezarle directamente. Si vamos a la Iglesia es para cultivarnos, profundizar, o sentirnos en comunidad, pero no entregamos nuestro propio poder de conexión. El Espíritu está en todo y en cada uno de nosotros, y la manera más  efectiva de rezarle es con sinceridad y humildad.

 En cuanto a nuestro destino como civiles, debemos soltar la flojera y la apatía y convertirnos en un oasis de consciencia para nuestra comunidad ayudando a otros a recordar como empoderarse, no con palabras sino que siendo un ejemplo.

Con fuerza, compasión, y entendimiento –y sin rabia- creamos comunidades más sanas para nuestra vida y las generaciones que vienen con respeto a todos los seres sintientes.

 Con amor,

 Marcela Lobos

Vivir Con Propósito

   

 Erase una vez en la Edad Media cientos de obreros trabajando para levantar la catedral de Chartres en Francia. Los canteros daban allí mismo forma a cada piedra para luego ser elevadas con gran esfuerzo a su lugar de destino. Era un día de verano muy caluroso y el trabajo se hacía aún más duro y las obras más lentas.

Un viajero que pasaba por allí se acercó para buscar una sombra y de paso conversó con un obrero.

-¿Qué está haciendo usted, buen hombre?

-Pues ya lo ve, picando esta enorme piedra bajo este sol infernal y así un día tras otro, un mes tras otro, una año tras otro.

Mientras descansaba al viajero le llamó la atención otro obrero quien sudaba profusamente, pero aún así le quedaba ánimo para silbar. Y volvió a hacer la misma pegunta, pero para su sorpresa la respuesta fue completamente distinta.

-¿Qué está haciendo usted, buen hombre?

-¡Estoy construyendo una catedral!

Con esta historia podemos distinguir como nuestra percepción de la realidad influye en que nuestra vida sea completamente burda o sagrada.

Si mi visión es amplia y conecto mi hacer con un propósito elevado, entonces mi vida tiene sentido y eso me ayuda a sobrellevar los momentos duros y difíciles. Pero si mi visión es angosta y solo percibo mis esfuerzos del minuto, entonces me resiento, me frustro, y sufro.

Los guardianes de la Sabiduría reconocen que es más efectivo cambiar la percepción de la realidad que la realidad misma. Cada uno tiene el poder interno de cambiar la perspectiva desde la cual ve o interactúa con la realidad externa, pero no siempre tiene el poder para cambiar el orden de las cosas.

Te invitamos a reflexionar cómo es tu relación con tu trabajo o con tus esfuerzos y quehaceres de cada día. Puedes darle más sentido a lo que haces? Puedes conectar tu hacer con un propósito más trascendental? Tal vez reenfocar tus esfuerzos para hacer un bien a la sociedad?

Si tu respuesta es “no” a todas estas preguntas, es posible que debas reevaluar cómo y dónde inviertes tus energías.

“Porque yo he dejado de existir, solo tú estás aquí”

  
El “cambio” comprende peligros, pero también contiene el potencial para que algo nuevo —y mejor— nazca.

En la dirección Oeste de la Rueda Medicinal ®, llegamos a un entendimiento del ciclo de destrucción y renacimiento que es parte del orden natural del Universo. Comprendemos a un nivel profundo que ese caos creativo puede conducirnos a mayor armonía y equilibrio.

Una vez que encaramos nuestro miedo, que experimentamos la sensación de pérdida y desesperación en cada hueso de nuestro cuerpo, y que dejamos de negarlo o huir del mismo, el miedo se disipa. Entonces podemos sumergirnos con gran libertad en el caos de la creación, la sopa primordial desde la cual surge una nueva vida. No se trata de meter con cautela un dedo del pie en la piscina: la inmersión total es la única manera de iniciaciarse completamente hacia un nuevo ser y una nueva manera de percibir. Al permitirnos vivir el verdadero terror por lo desconocido, podemos soltar la seguridad de la orilla y zambullirnos en aguas desconocidas, conscientes de los riesgos, pero entusiasmados por las posibilidades.

Muchos de nosotros dudamos de entregarnos totalmente a amar a otro porque tenemos miedo de luego perder a ese ser querido. A mis veintitantos, después de sufrir lo que he llamado la ruptura crónica del corazón, me prometí no volver a involucrarme en una relación íntima de amor y compromiso. El dolor de haber perdido a la persona de quien estaba tan profundamente apegado, era demasiado grande para soportarlo. Y luego, después de un par de años emocionalmente estériles, me dí cuenta de lo inútil que era mi voto. El amor no tiene garantías.

Un día, después de leer un poema de Rumi, decidí enfrentar mi miedo. Rumi dijo a su ser amado: “Porque yo he dejado de existir, solo tú estás aquí” Esto era todo lo contrario de lo que yo había buscado en todas mis relaciones anteriores; mi mantra había sido: “Porque tu has dejado de existir, sólo yo estoy aquí “. Poco a poco empecé a entender, tal como lo entendió Rumi, que en realidad todo amor en el fondo es un anhelo por el Espíritu — por el verdadero Amado — y que mi miedo más profundo no era perder a mi pareja, sino el nunca encontrarme a mí mismo.*

Que encuentres al amor y al Espíritu.

Con mucho amor,

  ALBERTO VILLOLDO, Ph.D.

Elegir y Actuar con Certeza

  
Tomar decisiones es algo habitual en nuestras vidas… El día a día nos llena de posibilidades, y nosotros debemos elegir lo que en aquel momento nos parece adecuado. Sin embargo, es común que frente a un abanico de opciones tengamos que escoger solo una de ellas… Y si no lo hacemos con certeza, entonces nos quedamos contemplando que hubiera pasado si hubiésemos tomado otra decisión.

Cuando elegimos un camino y nos quedamos pensando en otras posibilidades, la fuerza de nuestra elección inicial se disipa y pierde energía tal como si un río con un gran caudal de pronto se divide en varios canales de agua. Si bien, cada canal pudiera llegar al océano en algún momento, su velocidad y fuerza será mucho menor que si siguiera un sólo camino.

Esto mismo sucede cuando uno escoge la opción A y al mismo tiempo comienza a pensar en un plan B, C, D, etc. Por ejemplo: “voy a emparejarme con esta persona por ahora, pero si aparece alguien mejor entonces la dejo, y si esa persona no se ajusta mi vida entonces llegará otra…” o “voy a entrar a estudiar esta carrera y si me arrepiento me cambio a esta otra, o por último me caso con alguien con mucho dinero que me mantenga…”. A esto se le llama escoger dejando abierta las puertas traseras.

Los chamanes de alto nivel saben que para tener éxito en sus acciones deben poner toda su intención y fuerza en esa dirección, y que tener puertas traseras conduce al boicot y al fracaso de la decisión inicial.

Es así que el verdadero chamán practica la CERTEZA comprometiéndose completamente con el camino escogido y no sucumbiendo al miedo y a la duda que invitan a abrir puertas traseras.

En la Rueda Medicinal ® te enseñamos a llevar esta práctica a tu vida; te guiamos para que puedas alinearte con tu destino más luminoso y crear las estrategias para caminarlo con certeza.

Vivir aún después de Morir

  
Todos vamos a morir. Cuándo y cómo dejaremos nuestro cuerpo físico? Eso no lo sabemos con certeza.

En nuestra sociedad moderna no se habla de la muerte con soltura; es un tema que se evita como si fuera una enfermedad.

Imagina que te anuncian que te quedan veinticuatro horas de vida. El Espíritu ha venido a golpear tu puerta para llevarte a tu próximo estado. Se acabó! Tu paso por esta vida llega a su fin…

Estás listo para dar ese gran salto? Tienes asuntos pendientes, temas no resueltos, o apegos obstinados? 

El chamán no teme a su muerte, la busca y la convierte en su aliada. Se entrega a ella para que le enseñe y le recuerde sobre el verdadero sentido de la vida. Ella le aconseja que se desapegue del pasado y que este completamente despierto a las oportunidades del momento presente.

El chamán practica su muerte, no una vez sino varias. Se despide de sus seres queridos y no tiene “te quiero” o “perdóname” pendientes. Está livianito sin deudas y sin remordimientos.

Así al morir el chamán da el gran salto, sin mirar para atrás, sin perder energía. Como un gran acto de poder, cruza el portal por completo hacia la luz más pura, sin quedarse atrapado en los bardos intermedios.

En la clase del Este de la Rueda Medicinal aprendemos a morir, a salir vivos de esta vida, y aprendemos también a ayudar a otros a hacer su transición conscientemente.
Aho!